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El sueño de abandonar un país en caída libre


Todos sabemos que Colombia, es uno de los países más hermosos del mundo. Los exuberantes bosques que encontramos acá, los bellos paisajes y montañas que cruzan la nación, hacen de Colombia un paraíso en materia de naturaleza. Es innegable que Colombia en materia de paisajes ecológicos, fauna y flora, no tiene comparación alguna y es un destino muy apetecido por los turistas por estas razones. No es de gratis ni coincidencia que al llegar los conquistadores a nuestras tierras creyeron haber llegado al paraíso al ver lo hermoso del verde de nuestro país. A veces pienso que la bandera de Colombia más que amarilla azul y roja, debería ser verde en la franja superior, porque el oro se lo robaron los españoles, y el que ha quedado se lo han robado los políticos, industriales y banqueros;el azul como está, está muy bien, ya que tenemos esa suerte de estar bañados por dos hermosos océanos, y el rojo debería ocupar casi toda la bandera, porque en sangre ha sido fundada esta nación, y en sangre se ha mantenido y alimentado.

Ya sea en las manos de Pablo Morillo y la restauración, o de Manuel Antonio Sanclemente y la guerra de los mil días(cuyas consecuencias seguimos viendo y viviendo hoy en día) o de Leon María Lozano y sus pájaros en la violencia bipartidista, o de Manuel Marulanda y los descendientes de la semilla de la insurgencia de la República de Marquetalia, o el M19 con Iván Marino Ospina y Álvaro Fayad en sus acciones beligerantes y la toma del Palacio de Justicia (encabezada por este último) o del Coronel Plazas Vega y otros agentes del Estado quienes han torturado y asesinado civiles, o de Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, Los Rodríguez Orejuela, Pacho Herrera y demás narcoterroristas, o de Los Castaño y sus orgías de sangre en los Montes de María y la región del Magdalena Medio, hasta las CONVIVIR, o los falsos positivos del gobierno Uribe, Colombia ha sido un charco de sangre infinito, el cual parece que no cesa ni cesará.

Y es que la sociedad colombiana y el colombiano promedio está enfermo de violencia. Ama la violencia, el rencor, el agredir al otro, el acabar con quien no piensa igual, en matar a quien desea el cambio. Existe una famosa frase (u oración mejor dicho, tal y como el profesor de Naturaleza de las áreas apuntó) de que hay que dar perdón, pero no olvido. En Colombia no hay ni lo uno ni lo otro. Esta semana, a riesgo de haber sido golpeado por un grupo de personas, tuve una acalorada discusión en la calle y me arriesgué a increpar a un hombre que se hace llamar en redes sociales "El Patriota" y a sus seguidores por hacer propaganda política con el collar bomba que Elvia Cortés portó y que le fue puesto por una banda delincuencial, hecho que es atribuido erróneamente por este hombre y sus seguidores, a la guerrilla de las FARC.

Y es que me parece inaudito que para hacer proselitismo haya que incurrir a estrategias tan bajas como lo son la mentira, las pasiones, el rencor y la muerte. La ira y ganas de agredirme de esta gente creció cuando les increpé el hecho de que otros partidos de izquierda y movimientos políticos siguiendo sus ideas y su "moral" podría entonces usar fotos de masacres paramilitares, o motosierras para hacer campaña política a su favor y en contra de las persecuciones que han sufrido.

Siempre ha sido un sueño para mí poder hacer mi vida en el extranjero y luego de estos hechos, lo deseo mucho más. Siento que Colombia es un país que desde sus raíces fue mal fundado. La polarización en la que vivimos no es un fenómeno nuevo, sino algo que desde los mismos inicios de Colombia ha existido. Siempre hemos estado en dos bandos o más, pero nunca hemos caminado como colombianos hacia un mismo objetivo o un bien común, sino a una división y  a una búsqueda del beneficio del gobierno de turno. ¿Que me quede a tratar de mejorar la situación en vez de quejarme? quizá tienen razón los que hacen este reproche, sin embargo, mi fe en Colombia ha muerto. Colombia va en caída libre; Colombia no tiene remedio; Colombia es un país que desde sus cimientos, se construyeron mal.

Comentarios

  1. Compañero Alexander, es usted muy valiente al mencionar temas de los que no muchos se atreven hablar por el simple hecho y la simple realidad que los colombianos vivimos innegablemente, sus ideas tan personales y profundas se matizan de una manera muy apropiada en su escrito.
    No encontré ningún error gramaticalmente hablando.

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